Consejos para la conservación y transporte de vacunas

Consejos para la conservación y transporte de vacunas

Cuando un paciente recoge en la farmacia una vacuna ( ya sea de pediatría o de un adulto) siempre surgen las mismas preguntas durante la dispensación: ¿Cómo debo conservarla? Si voy al centro de salud ya, ¿hace falta que lleve una nevera portátil? Por ese motivo he preparado este recopilatorio para recordar cómo debemos actuar ante estas situaciones.

De la farmacia al centro de salud.

  1. Usa una nevera isotérmica con placas de frío. Recuerda que las placas de frío deberían dejarse un par de días antes en el congelador.
  2. Es importante que la vacuna no esté en contacto directo con las placas de frío. Existe la posibilidad de congelación y esto podría estropear la vacuna. Para poder evitar el contacto directo puedes aplicar papel arrugado alrededor de las placas.
  3. Si la vacuna se va a poner en menos de una hora no es necesario guardarla en nevera isotérmica, pero si es en verano o en períodos de ola de calor es aconsejable llevarla.
  4. Algunas vacunas pueden estropearse con la luz, así que siempre es aconsejable no extraer de su envase original hasta que el enfermero la pueda aplicar.

 

De la farmacia a casa.

  1. Métela en la nevera en el momento en el que llegues a casa.
  2. Es preferible guardar la vacuna en el estante central de la nevera en la parte trasera pero sin tocar la pared. Siempre es la zona más frías de la nevera.
  3. Nunca la dejes en la puerta ni en el congelador.
  4. La temperatura de la nevera debe ser entre +2 y +8 ºC. Evita dejar la puerta de la nevera abierta durante mucho tiempo.

Otros consejos sobre conservación de vacunas:

  1. Siempre que sea posible reserva la vacuna en la farmacia para recogerla antes de ir al centro de salud a vacunar. En vacunas para la alergia que son tratamientos largos esta opción no es posible (estas vacunas se preparan de forma exclusiva para el paciente y son bajo petición). En relación con el Bexsero siempre es aconsejable coger sólo la primera dosis y ponerse en cola para la segunda, así evitarás que se caduque o que la conservación no sea la correcta.
  2. Comprueba siempre la fecha de caducidad.


Ante cualquier alteración de la temperatura siempre se debe consultar con el farmacéutico para que él pueda informarte sobre qué realizar con esa vacuna que ha podido sufrir una alteración, pero os voy a dejar una recopilación de la termoestabilidad de las vacunas más comunes.

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Boticonsejos

Fuente: http://vacunasaep.org (Comité asesor de vacunas).